Erasmus en Linköping

viernes, enero 26, 2007

Expedición a Laponia, días 2 y 3

¡Buenas! Seguimos con las aventuras por Laponia, nos quedamos en la visita al hotel de hielo que fue estupenda, y más tarde nos fuimos al hostal que se llama Yellow House y que es altamente NO RECOMENDABLE. El camping donde estuvimos el primer día era mil veces mejor, más limpio, mejor servicio y más barato. Hala ya me he quedado agusto porque no nos gustó en absoluto.

A la mañana siguiente teníamos el tour que contratamos con el señor Henrik, que era totalmente auténtico: frío, seco y con un sentido del humor muy "sueco".
Fumos en taxi hasta donde tenían que recogernos y la idea era coger los trineos de perros y motos de nieve hasta donde estaban las cabañas en las que pasaríamos la noche.
La mañana estaba un poco fresca, como puede verse en la foto del salpicadero del taxi.


El tiillo llegó al rato, y aún tardamos un rato en partir, puesto que hubo que preparar los trineos, explicarnos cómo conducirlos y tal. Cuando estavimos hechos unos témpanos de hielo nos fuimos, ¿no habíais venido a pasar frío? - dijo el graciosete del Henrik.


El viaje hasta las cabañas fue estupendo, el paisaje era maravilloso, y conducir las motos y los trineos de huskys siberianos un aventura.


Cuando llegamos resulta que habíamos estado viajando sobre el río Torne, de donde se extrae el hielo del Hotel de Hielo.
Las cabañas no eran muy grandes, salvo la de la cocina y el comedor. David, Hugo, Fernando y yo dormimos en una más pequeña y sobretodo más fría.
Era uno de esos viajes en los que pagas no por comodidades, sino por todo lo contrario: pasar frío, trabajar, etc. Nosotros tuvimos que cortar leña para nuestra cabaña y para la barbacoa que hicimos esa noche.


Ésta era nuestra cabaña pequeña, la señalan nuestras azafatas: Fernando y DAvid:

Esta es la grandecita:


Más tarde estuvimos charlando y tomando café con el señor encargado de las cabañas allí, que no era Henrik sino un tal Bergman que era músico-locutor-cocinero-etc y nos puso de comer carne de reno con macarrones, con su mermelada de grosella por encima, claro.
A medianoche salimos fuera y pudimos ver en el cielo la Aurora Boreal, que no era tan espectacular como en las postales, pero era un espectáculo que mereció la pena. Las luces verdosas y amarillentas se movían lentamente en el horizonte, como danzando.
La foto la hizo Fernando, es todo lo bien que se puede ver con una cámara no-profesional y sin trípode.


A la mañana siguiente estuvimos haciendo esquí nórdico, que es como andar pero con esquíes. También tirándonos en trineo por aquel paraje e intentando pescar en el hielo, tras haber hecho un agujero. Después de eso fuimos a comer y volvimos con los trineos y motos a la civilización, después de haber pasado frío de nuevo. Aquella noche cayeron 32ºC bajo cero, y Bergman nos recibió con una camisetilla como si nada.


Después de tanta actividad, regresamos al pésimo hostal y en poco nos fuimos a dormir.

Mañana más, hasta luego!

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